por: Graciela Soto Hernández
¡Como que estás engordando¡, ¡Pareces mayor!, ¡Cuídate esas arrugas!, ¡Las profesionistas descuidan a su familia!, ¿Cuándo te vas a casar?, ¡A las divorciadas sólo las buscan para pasar el rato!, ¡Tienes que demostrar que te ganaste el puesto!, ¡No se ve bien que vivas sola!, ¡Por algo te fue infiel!, ¡No es bueno que ganes más que tu esposo!, ¡Si un hijo va mal en la escuela es culpa de la mamá!, ¡Salió embarazada tu hija porque no la educaste bien!, ¡La mujer debe ser recatada, no verse vulgar!, ¡Debes verte atractiva!, ¡El hombre llaga hasta donde la mujer quiere!, ¡La mujer siempre tiene que decir sí, aunque se llene de hijos!, ¡Que inconsciente con tantos hijos!, ¡La familia depende de la mujer!, ¡Te dejé porque no fuiste suficiente mujer!, ¡Debes ser talla cero!, ¡Ya te estás quedando!, ¡No debes hablarle pareces rogona!, ¡No muestres tus sentimientos porque abusara!, ¡Deberías tener un hijo para no quedarte sola!, ¡No muestres tu inteligencia porque los asustas!, ¡Debes ser brillante en tu profesión!, Etc...
Estas y otras muchas demandas y prejuicios escuchamos diariamente las mujeres.
Desde que nace la mujer recibe una serie de “DEBERIAS” que tiene que cubrir para ser aceptada. Coinciden muchos estudiosos en que la mujer es educada para “GUSTAR”, para ser “ELEGIDA” y para ello debe agradar, competir y cubrir expectativas de la familia y la sociedad.
Cada sociedad tiene estereotipos de género, estos son ideas preconcebidas de los rasgos que se supone deben poseer los hombres y las mujeres. Los factores culturales los sociales y los económicos interactúan para moldear las actitudes hacia lo que es o no una conducta apropiada para ambos sexos.
Estos estereotipos son propuestos o impuestos como expectativas relacionadas con los roles que deben cumplir los miembros de cada sexo.
Los estudios realizados por Eagly y Carly (1981), así como los de Roberts (1991) sobre la influencia social indican que la retroalimentación que proviene de los demás tiene mayor influencia en las evaluaciones que hacen las mujeres sobre su propio desempeño en situaciones de logro, que en las auto-evaluaciones que hacen los hombres.
Roberts opina que dicha influencia puede deberse a varios factores: uno de ellos es que las mujeres generalmente tienen menos información acerca de ellas mismas y por ende son más dependientes de la información obtenida de los demás. Un segundo factor es que por lo general las mujeres reciben menos atención valuativa tanto en la escuela como en otros escenarios y por eso suelen tomarla más en serio. Por último los hombres y las mujeres se aproximan de manera diferente a las situaciones de logro: los hombres tienden a percibir esas situaciones como retos competitivos y a los demás como competidores reales o potenciales, por lo que los ven con escepticismo y tienden a ignorar la retroalimentación que proviene de ellos en especial si es negativa; en contraste las mujeres pueden aproximarse a las situaciones de logro como oportunidades de demostrar sus habilidades y capacidades por lo que consideran las evaluaciones que reciben de los demás como informativas de su propio valor y por eso les prestan cuidadosa atención y les dan suma importancia.
En esto puede tener influencia la crianza, ya que así como las mujeres son educadas para gustar, los hombres son educados para competir y ganar.
Todas las expectativas de estereotipos de género puestas en las mujeres y el valor que estas le dan a la retroalimentación acerca de su “DESEMPEÑO” provocan tensión y ansiedad.
La importancia que las mujeres dan a la retroalimentación positiva de los demás despierta en ellas una necesidad de ser confirmadas a través de sus logros, esto favorece la dependencia emocional ya que su autoestima depende de la aprobación de los otros. Así buscan cubrir las expectativas del grupo familiar y/o social a costa de lo que sea, incluso del abandono de sus propias necesidades y de la realización de su ser personal. No es de extrañar en este panorama que las mujeres vivan constantemente ansiosas, ni tampoco que sea un mayor porcentaje de mujeres las que padecen trastornos de ansiedad. Como lo señala la literatura de psicopatología incluyendo el DSM IV las mujeres presentan mayor incidencia de Trastorno de Ansiedad Generalizada, Ataques de Pánico y Fobias, con excepción de la Obsesión Compulsión que presentan igualmente hombres y mujeres.
A continuación mencionaré algunas características de la personalidad que encontramos en quienes los padecen:
-Sentimientos de inseguridad
-Baja autoestima
-Preocupación constante por los juicios de los otros
-Tendencia a querer cubrir las expectativas de los demás
-Activismo
-Rechazo por los propios errores y los ajenos
-Rigidez
-Exigencia personal e interpersonal
-Rechazo a la debilidad y fragilidad personal y de los otros
-Generalmente poca o nula expresión afectiva
-Sentimientos de no merecer el amor, la felicidad, etc.
-Cubrir altas cuotas de desgaste personal para “merecer”
-Conductas de servilismo
-Dificultad en la toma de decisiones
-Máscaras de fortaleza, dureza e indiferencia
-Sentimientos de inadecuación
-Rechazo y miedo a la incertidumbre
-Necesidad de mostrar sus capacidades
-Compararse constantemente con los demás y aparecer ante ellas mismas como perdedoras o en desventaja
-Frecuentemente rechazo de su aspecto físico
-Pensamientos de auto devaluación
-Sentimientos de tristeza o enojo
-Excesiva preocupación por su desempeño
-Dificultad para delegar funciones y responsabilidades
-Miedo a la crítica
-Tendencia a prejuicios
-Miedo al rechazo y al dolor que conlleva
-Frecuentes sentimientos de vergüenza y culpa
Por las características antes mencionadas se puede ver que estas mujeres poseen el deseo, la tendencia y hasta la neurosis del perfeccionismo.
Resulta interesante analizar algunos aspectos del origen o núcleo problemático de dichos trastornos, entre los que considero: la perspectiva antropológica perfeccionista que permea nuestra cultura y sociedad (grupo social, grupo familiar, instituciones educativas, etc.).
Así podemos encontrar en los antecedentes o historia familiar de las mujeres que sufren los Trastornos de Ansiedad que una de las figuras parentales (padre – madre) o ambas se muestran: exigentes, fríos, devaluadores , rígidos, dominantes, manipuladores, distantes, etc.. O uno de ellos con estas características y el otro sobreprotector, o instalado en el rol de víctima, o periférico, o ausente. Recordemos que los padres sobreprotectores o víctimas también presentan actitudes de dominancia, control, manipulación, de devaluación, etc. Y establecen igualmente una relación de dependencia y co-dependencia con sus hijos.
Todos estos modelos parentales niegan la posibilidad de que el SER PERSONAL de sus hijos se actualice pues impiden su crecimiento, no les proporcionan la confianza básica, no permiten que expresen sus necesidades, opiniones y sentimientos, les marcan un sendero plegado de expectativas y mandatos, y al cumplimiento de estos condicionan su aprobación y pareciera que su amor.
Las niñas que crecen en contextos familiares con estas características al no recibir aceptación y amor incondicional desde pequeñas empiezan a tener sentimientos de soledad, abandono, inadecuación y auto-rechazo, no entienden por qué sus padres son así y de forma inconsciente empiezan a sentir que no se merecen ese amor por no ser como sus padres esperan, y a buscar a toda costa cubrir el estereotipo que les marcan para ser suficientemente valiosas.
Esta búsqueda puede continuar toda la vida queriendo hacer todo bien, no cometer errores, viviendo constantes frustraciones, odiándose por no lograr ser la mejor hija, la mejor estudiante, la mejor esposa, la mejor madre, la mejor profesional. Y para lograrlo buscan cada vez más controlarlo todo, incluso el futuro, por lo que piensan una y otra vez antes de tomar una decisión (hiperreflexión) todo lo negativo que puede pasar para evitarlo (pensamientos anticipatorios negativos), logrando sólo paralizarse ante la incertidumbre que la vida misma plantea. Esto las llena de ansiedad que consiste en tener un miedo exagerado y confuso, ritmo cardiaco acelerado, respiración entrecortada, diarrea, pérdida del apetito, o comer compulsivo, desmayos, mareos, sudoración, insomnio, micción frecuente y estremecimientos, sentimientos de incertidumbre, desamparo, aprensión, irritabilidad, dolores de cabeza, tensión muscular y dificultad para concentrarse.
Esta ansiedad es normal ante situaciones estresantes pero es anormal cuando se siente de forma crónica.
De continuar con esta situación es muy probable que las mujeres acaben padeciendo alguno de los Trastornos de Ansiedad antes mencionados y de los cuales a continuación daré una breve explicación:
Trastorno de Ansiedad Generalizada.- consiste en sentir miedos prolongados, vagos e inexplicables, muy intensos que parecen no relacionarse con ningún objeto en particular, es decir que no existe un peligro real. La ansiedad persiste durante mucho tiempo y no se puede atribuir a experiencias recientes, los síntomas son de cuatro tipos:1- tensión motriz (la persona no se puede relajar, está agitada, tensa y temblorosa, se sobresaltan con facilidad); 2- hiperactividad del sistema nervioso autónomo (los sistemas nerviosos simpático y parasimpático funcionan tiempo extra, presentan sudoración, mareo, ritmo cardiaco acelerado, accesos de calor y frío, manos frías y húmedas, molestias estomacales, aturdimiento, micción o defecación frecuente, sensación de tener un nudo en la garganta, pulso y respiración acelerados); 3- sentimientos aprensivos sobre el futuro ( se preocupan por lo que les depara el futuro al cual quieren controlar); 4- hipervigilancia (de manera constante, buscan los peligros que puedan haber , tienen un estado hiperexitado, siempre están alertas a las amenazas potenciales, dificultad para conciliar el sueño). La aparición de este trastorno puede ocurrir en cualquier edad, pero es más frecuente antes de los treinta, generalmente la persona ha experimentado meses anteriores a la aparición del trastorno sucesos negativos importantes e inesperados.
Trastorno de Pánico.- se identifica por un terror repentino, sobrecogedor y que en apariencia no tiene sentido. Los ataques de pánico pueden aparecer sin ninguna advertencia, las características son palpitaciones severas, respiración demasiado agitada, dolores o molestias en el pecho, sensación de asfixia, temblor, sudoración, desvanecimiento, náusea, dolor de estómago, aturdimiento, estremecimiento, sensación de extrañeza de estar separado de sí mismo, sentimiento de desamparo, la persona teme morir o volverse loca, tienen una duración de unos momentos a muchas horas e incluso días. Una persona que ha sufrido un ataque de pánico desarrolla una ansiedad anticipada que consiste en que se preocupa y teme que el pánico se vuelva a presentar y finalmente esta provoca que vuelva a sentirlo (intención paradójica).
Fobias.- la palabra fobia significa miedo, pavor, pánico o susto, las personas que sufren fobias saben con exactitud a qué le temen, sin embargo sus miedos pierden toda proporción con la realidad, parecen inexplicables y van más allá de su control voluntario, las fobias comprenden niveles de miedo tan altos que interfieren con los patrones de vida normales y estas tienden a aumentar de manera progresiva, las personas que las sufren tratan de desarrollar formas para reducir sus miedos, pero los procedimientos casi siempre incómodos no eliminan el miedo, en la actualidad las fobias se agrupan en: fobias simples, fobias sociales y agorafobia, son más frecuentes que los trastornos anteriores y los índices son casi el doble para las mujeres, aparecen durante la niñez y la vida adulta y pueden ser crónicas. En realidad el objeto fóbico es simbólico y debe encontrarse el objeto real del miedo.
Trastorno Obsesivo – compulsivo.- las personas obsesivas no pueden eliminar de su mente una idea y las compulsivas se sienten impulsadas a desempeñar un acto o una serie de actos una y otra vez, los rituales compulsivos se pueden convertir en patrones elaborados de conducta que incluyen muchas actividades que llevan a cabo con un orden preciso y sin variaciones, y aún así se queda la persona con la duda constante de si realizó la secuencia de acciones de forma correcta, repitiéndola con frecuencia para asegurarse de ello. Los rituales compulsivos se convierten en una protección contra la ansiedad. La obsesión o compulsión penetra con insistencia en la conciencia de la persona, tienen un sentimiento de amenaza ansiosa si por alguna razón se evita el pensamiento o el acto, experimenta la obsesión o compulsión como si fuera algo extraño para sí mismo inaceptable e incontrolable, reconoce la calidad absurda e irracional de la obsesión – compulsión y siente la necesidad de resistirse a ellas, pero sigue repitiéndolas porque en el fondo tiene miedo de perder el control. Cuando los rituales compulsivos o los pensamientos obsesivos empiezan a interferir con las rutinas importantes de la vida, se convierten en problemas importantes que requieren atención profesional.
Podemos decir que los síntomas físicos y psicológicos de todos los trastornos de ansiedad son una representación analógica de los verdaderos problemas a resolver que tienen que ver con la existencia de nuestro ser, de nuestro verdadero yo. Y aquí está el núcleo de la problemática: “Olvidamos perdonarnos a nosotras mismas, no nos aceptamos, no confiamos en nosotras, con los fracasos inevitables al querer cumplir con los estereotipos de género caemos en hábitos de pensamiento pesimista y sentimientos de autorechazo. Nos atormentan los “deberías” y al intentar cubrirlos traicionamos a nuestro ser, y al no cubrirlos totalmente nos sentimos culpables y disminuye nuestra autoestima nos convertimos en jueces implacables, nos tratamos inhumanamente, nos ponemos una armadura brillante de responsabilidad y perfección que nos aleja de los demás y de nuestro ser y así nos encaminamos al abismo de la Ansiedad.”
Si desafortunadamente alguna mujer ya sufre algún trastorno de ansiedad funciona adecuada y exitosamente una psicoterapia combinando la logoterapia y la terapia de la imperfección.
Para finalizar me gustaría preguntarte ¿mujer, cuál quieres que sea el argumento de tu historia?, ¿la ansiedad o la felicidad?.
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