Por: Graciela Soto
La amistad es el vínculo amoroso, cálido, suave y a la vez fuerte, sólida y tan firme que une los corazones, y los caminos que conducen a la realización de un sueño mutuo. La amistad es el inicio de este sueño.
Amigos que coincidimos en el deseo de crecer como personas y como profesionales, y poner todo lo que somos cada día al servicio de los otros. Amistad que nos unió y un sueño que nos identificó.
Nos unió la necesidad de entregarnos, de compartirnos tan amorosa como humanamente a los demás a través de nuestro trabajo. Trabajo maravilloso que nos permite trascender.
La amistad que fue naciendo en diferentes momentos con cada uno de mis queridos compañeros y cómplices de este sueño. Con Irma hace muchos años, en la primaria fortaleciéndose en la preparatoria. Años después en la facultad de psicología de la UPAEP conocí a Alis, una chica estudiosa y tranquila. Unos semestres adelante la vida me puso frente a Pedro, un jovencito con ansias de aprender y con Liz una estudiante dedicada y dispuesta a aprender, a escuchar y preguntar.
Con todos ellos hubo identificación y cariño. Tanto cariño como el que nació con Lucy años después en un salón del Instituto de logoterapia.
Mi amistad con Martha y Gloria se da por el aspecto profesional, cuando la vida puso en mi camino dos esplendidas profesionales. Y me falta mencionar como inició mi amistad con Gerardo, esta empezó en 1978. Ambos estudiábamos en la UPAEP, nos casamos en 1983 y nuestra amistad continúa.